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Tres son buena compañía
El vino es para tomárselo. Hace unos días pasó por mi casa mi amigo Rodrigo López, del restaurante La Bifería, y abrimos una encantadora botella de Noemía, 2004, del Valle Azul, en la Patagonia. Luego nos quedamos con las ganas de probar algo chileno, y entonces descorchamos un Seña, 1999, considerado uno de los mejores vinos de su país. Y como no podíamos cerrar sin broche de oro, pusimos en el decantador un Achával Ferrer, Quimera, de 2002, y nos sentimos plenos.
Todos estos vinos mostraron carácter y resistencia al paso del tiempo, deleitando nuestros sentidos y animando nuestra conversación. Claro: no estábamos solos. Compartimos estas botellas con jóvenes aficionados de mi oficina.
Estas son mis notas de estas marcas y añadas que no dudo en recomendar.
BODEGA NOEMÍA, 2004
VALLE AZUL
RÍO NEGRO, PATAGONIA
91 puntos
Variedades:
Malbec, 95%
Merlot, 5%
La condesa Noemí Marone Cinzano pertenece a una de las grandes familias italianas del vino. Después de la venta de Cinzano a la inglesa Grand Metropolitan (absorbida por Diageo) y el posterior traspaso a Gruppo Campari, Noemí buscó un lejano paraje en Río Negro, la Patagonia argentina, donde estableció una pequeña bodega para producir Noemía, un vino elaborado por el enólgo danés Hans Vinding-Diers. Para empezar, es un vino encantador. Tiene aromas a moras y frambuesas recién molidas. También ofrece atractivos tonos especiados y minerales, y un largo y delicioso final. El vino permanece danzando en boca por un buen tiempo, gracias a su elegante acidez.
SEÑA, 1999
VALLE DE ACONCAGUA VALLEY
ENSAMBLAJE
CHILE
90 puntos, según Wine Spectator
Variedades:
75%, Cabernet Sauvignon
17%, Merlot
8%, Carménère
Esta es quizás una de las últimas botellas producidas por la alianza entre la chilena Errázuriz y la californiana Robert Mondavi. Con casi diez años de maduración en botella, este vino se muestra todavía exuberante, con notas compotadas a frutos rojos maduros y aromas mentolados. Sin duda, la estructura del Cabernet Sauvignon se hace sentir. Las notas a vainilla proceden de su maduración en roble francés, y las minerales son consecuencia de los suelos gravillosos de este rincón del Aconcagua. En boca se muestra sedoso y de gran complejidad.
BODEGA NOEMÍA, 2004
VALLE AZUL
RÍO NEGRO, PATAGONIA
91 PUNTOS
Variedades:
Malbec, 95%
Merlot, 5%
La condesa Noemí Marone Cinzano pertenece a una de las grandes familias italianas del vino. Después de la venta de Cinzano a la inglesa Grand Metropolitan (absorbida por Diageo) y el posterior traspaso a Gruppo Campari, Noemí buscó un perdido lugar en Río Negro, la Patagonia argentina, donde estableció una pequeña bodega para producir Noemía, un vino elaborado por el enólgo danés Hans Vinding-Diers. Para empezar, es un vino encantador. Tiene aromas a moras y frambuesas recién molidas. Presente, igualmente, atractivos tonos especiados y minerales. Su largo final permanece danzando en boca, gracias a su elegante acidez.
ACHÁVAL FERRER, 2002
QUIMERA
ENSAMBLAJE
VALLE DE UCO
MENDOZA, ARGENTINA
91 puntos, según el Wine Spectator
Variedades:
Malbec, 38%
Cabernet Sauvignon, 37%
Merlot, 25%
Achával Ferrer es una de las marcas argentinas de mayor reconocimiento internacional. Es, por ejemplo, una de las más citadas entre los cincuenta vinos con mayor puntaje en el Wine Spectator. Generoso y algo picante en boca, este vino manifiesta una notoria presencia a frutas rojas maduras como la frambuesa. También posee una atractiva mineralidad, con interesantes sugerencias a violeta y lavanda. Deja una agradable sensación que tarda en disiparse.
BODEGA NOEMÍA, 2004
VALLE AZUL
RÍO NEGRO, PATAGONIA
91 puntos
Variedades:
Malbec, 95%
Merlot, 5%
La condesa Noemí Marone Cinzano pertenece a una de las grandes familias italianas del vino. Después de la venta de Cinzano a la inglesa Grand Metropolitan (absorbida por Diageo) y el posterior traspaso a Gruppo Campari, Noemí buscó un perdido lugar en Río Negro, la Patagonia argentina, donde estableció una pequeña bodega para producir Noemía, un vino elaborado por el enólgo danés Hans Vinding-Diers. Para empezar, es un vino encantador. Tiene aromas a moras y frambuesas recién molidas. Presente, igualmente, atractivos tonos especiados y minerales. Su largo final permanece danzando en boca, gracias a su elegante acidez.
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